lunes, 19 de agosto de 2013

Alberto Durero

            Alberto Durero (en alemán Albrecht Dürer) (Núremberg; 21 de mayo de 1471 - ibídem: 6 de abril de 1528) es quizá el artista más famoso del Renacimiento alemán, conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte, que ejercieron una profunda influencia en los artistas del siglo XVI de su propio país y de los Países Bajos.
            
          Podemos decir que Durero recibe en parte influencias de Mantenga y Giovanni Bellini, y de los flamencos en los retratos, aunque su estilo y personalidad son fácilmente reconocibles por la extraordinaria calidad de sus dibujos y por ser uno de los más grandes grabadores de todos los tiempos; es notable su dominio de las técnicas, la cuidada perspectiva, los expresivos efectos de luz y sombra, la minuciosidad de los detalles, la fuerza e imaginación de sus grabados…

            Durero se inició al mundo del grabado tal vez a causa de sus necesidades económicas, y a partir de ahí, la producción de grabados del artista acompaña toda su carrera hasta el punto de situarlo en la cumbre absoluta de la historia de las estampas antiguas. Como Rembrandt y Goya, Durero consideraba el grabado un arte autónomo, no subordinado a la pintura, y para él desarrolló técnicas pioneras y temas. Los grabados (realizados, no hay que olvidarlo, gracias a la presencia de excelentes tipografías en Nuremberg) están en el origen de la notable difusión del arte de Durero. Afortunadas series de estampas, como la Vida de María, la Gran Pasión (sobre cobre), fueron estudiadas por pintores de diversas naciones, e influyeron en el desarrollo del arte renacentista en Europa. 

          En las estampas de Durero se vierte un universo de estudios y conocimientos; no obstante, investiga de manera preferente el cuerpo humano, con frecuentes desnudos masculinos y femeninos, iniciando de ese modo la investigación analítica sobre las proporciones anatómicas. Con todo esto, se puede decir que el primer gran éxito de Alberto Durero en el mundo del grabado fue La marcha de los Ángeles exterminadores” una de las quince litografías de la edición ilustrada del “Apocalipsis de San Juan (1948). Esta serie de escenas describen las visiones del fin del mundo y la promesa de la Jerusalén celestial consignadas en el texto de San Juan. De estas quince obras, es posible que la más famosa sea “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, en la cual los cuatro jinetes que personifican la guerra, el hambre, la peste y la muerte, no aparecen uno detrás de otro. 


       Durante toda su vida, Durero insiste en su investigación sobre el retrato, sobre todo masculino, notablemente influenciados por las características de la pintura flamenca, realizados en breves apuntes a pluma, minuciosos dibujos a punta de plata sobre papel estucado, dibujos a carboncillo, entalladuras de gran formato y óleos sobre tabla, confirmando y desarrollando sus dotes de impecable precisión en la reproducción de los detalles y su profunda capacidad de lectura de los aspectos más profundos de la psique; estas características hace de él uno de los más grandes retratistas de la historia. Si con anterioridad el retrato era un género relativamente poco practicado en Alemania, a partir de la época de Durero se convierte en uno de los principales motivos del arte del Norte de Europa. En general, respecto a la fase juvenil, los retratos realizados por Durero en los años de la madurez, tienen de simplificarse, perdiendo los pintorescos detalles del vestido de los años precedentes para buscar una sobria intensidad.

Entre 1513 y 1514, Alberto Durero, a la vez que realiza numerosos grabados de pequeño formato, preferentemente de tema religioso, emprende la concepción y ejecución de los que se han considerado como sus tres estampas maestras, y con las que, indudablemente, culmina su carrera como grabador. Se trata de tres planchas de un tamaño prácticamente similar, y cuyos títulos son El caballero, la muerte y el diablo, de 1513 (250*190mm.); “San Jerónimo en suestudio”, de 1514 (247*188mm) y “MelancolíaI” de 1514 (239*189mm).

            
El caballero, la muerte y el diablo. 1513. Grabado al buril

Melancolía I. 1514. Grabado al buril

San Jerónimo en su estudio. 1514. Grabado al buril

No hay comentarios:

Publicar un comentario