martes, 17 de mayo de 2011

Resinado de planchas metálicas



El resinado de planchas metálicas es un proceso previo necesario para grabar una plancha con la técnica el aguatinta. La resina se debe disponer pulverizada sobre la plancha, para lo cual podemos servirnos de un tamiz muy fino o bolsa porosa cargada de resina que nos ayude en esta labor, pero es posible que con el tamiz o la bolsa no consigamos resultados del todo uniformes ya que no podemos controlar completamente cual es la cantidad de resina que cae en cada zona de la plancha, y más aun si las planchas son de un tamaño considerablemente grande.

Resinado de forma manual

En sustitución al tamiz, se ideo una caja de resinar, con la que se obtiene una base de resina absolutamente uniforme ofreciendo un tono continuo en la estampación y por lo tanto, si está bien atacada, un negro perfecto

Existen varias versiones de cajas de resinar, pero la más efectiva es aquella dotada de un aventador; consiste en un armario relativamente grande dentro del cual se alberga resina. Esta resina se pone en movimiento impulsada por las corrientes de aire provocadas por un aventador giratorio accionado por una manivela que sale de la caja; en ocasiones, el propio aventador sirve de soporte para la plancha metálica, la cual se introduce en la resinadora a través de una trampilla estrecha. El siguiente esquema lo ilustra más claramente:

Esquema de una resinadora y sus elementos

Para depositar la resina sobre la plancha con este medio, se procede accionando la manivela con fuerza para movilizar los polvos de resina que están depositados en el cajón semicircular inferior.

Los granos más gordos serán los primeros en caer, por lo que si queremos una superficie uniforme necesitaremos servirnos de los granos más finos. De esta forma, tras accionar el aventador esperaremos unos minutos para que caigan los granos más gruesos antes de introducir la plancha en el interior.

Una vez que hayamos introducido la plancha dentro de la caja resinar es conveniente no abrirla hasta el momento de volver a extraer a plancha, de lo contrario podríamos generar corrientes en el interior que llevarían a una superficie de resina no uniforme.

Cuando ya tengamos la resina correctamente distribuída sobre la plancha metálica, lo cual quedará indicado por una película blanca y uniforme por toda la superficie, es conveniente no golpearla ni agitarla, ya que ello acarrearía la acumulación de polvo en montoncitos. Para fijar esta resina sobre la plancha de metal, se procede aplicando calor el cual se distribuye uniformemente por toda la superficie inferior de la plancha sin centrarlo demasiado tiempo en ningún punto y sin acercar demasiado la fuente de calor al metal. La resina se irá volviendo cada vez más transparente hasta dar la sensación de haber desparecido por completo, momento en el que hay que cesar la aplicación de calor y dejar enfriar la plancha.

El siguiente vídeo ilustra todo el proceso de forma más clara:

video

Una vez resinada la plancha, se procede a sumergirla en el baño ácido. Si se desean zonas completamente blancas, debemos protegerlas con algún barniz para que el ácido no las ataque.
Los diferentes tonos los lograremos mediante sucesivas inmersiones en el ácido, reservando las zonas que estimemos que ya están suficientemente mordidas como para ofrecer el tono que deseamos.

Cuando ya tenemos todas las zonas mordidas procedemos a eliminar el barniz y la resina con un trapo humedecido con aguarrás, para posteriormente llevar a cabo los procesos de entintado y estampado de la plancha.

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